lunes, 18 de mayo de 2009
Principes, princesas y otras falacias.
Había una vez un príncipe y una bailarina que estaban siempre juntos y al final se enamoraron.
Todo iba bien, hasta que la madre del príncipe, descubrió la verdadera identidad de la bailarina y le prohibió volver a verla.
Cuando el príncipe se lo contó a la bailarina, sintió que la mitad de su corazón dejaba de funcionar, pero sólo una mitad, la otra estaba muy lejos de allí... y el brillo de sus ojos desapareció, para dejar paso a la más profunda oscuridad.
Sólo se vieron una vez más.
En lo alto de la colina, a la puesta de sol, la bailarina le contó todo lo que pasaba por su mente, todo lo que jamás se había atrevido a decirle.
'Sabes que siempre estaré contigo, pase lo que pase y aunque todos se nos pongan en contra, siempre que cierres los ojos y lo desees con fuerza podrás verlo, podrás ver lo que siento por ti, esa llama jamás se apagará. Porque yo estaba sumida en el caos, en lo hondo de un pozo hasta que llegaste tú y con tu amor me llenaste, me hiciste feliz de verdad, me diste un motivo para despertarme y seguir luchando cada día. Y ahora te vas, por supuesto que no es un adiós para siempree, aunque ya no estemos unidos mi alma y la tuya están ligadas, seguiremos adelante, somos fuertes, tenemos... debemos estar juntos, porque tú me hiciste creer en mi misma, cuando nadie más podía hacerlo'
Dicho esto se despidieron, pero ella sabía que jamás se rendiría, que en algunos años le encontraría y serían felices en el mundo que ellos mismos habían creado. 'No me dejes nunca' le susurró una vez al oido 'No me dejes nunca mi ángel'
Todo iba bien, hasta que la madre del príncipe, descubrió la verdadera identidad de la bailarina y le prohibió volver a verla.
Cuando el príncipe se lo contó a la bailarina, sintió que la mitad de su corazón dejaba de funcionar, pero sólo una mitad, la otra estaba muy lejos de allí... y el brillo de sus ojos desapareció, para dejar paso a la más profunda oscuridad.
Sólo se vieron una vez más.
En lo alto de la colina, a la puesta de sol, la bailarina le contó todo lo que pasaba por su mente, todo lo que jamás se había atrevido a decirle.
'Sabes que siempre estaré contigo, pase lo que pase y aunque todos se nos pongan en contra, siempre que cierres los ojos y lo desees con fuerza podrás verlo, podrás ver lo que siento por ti, esa llama jamás se apagará. Porque yo estaba sumida en el caos, en lo hondo de un pozo hasta que llegaste tú y con tu amor me llenaste, me hiciste feliz de verdad, me diste un motivo para despertarme y seguir luchando cada día. Y ahora te vas, por supuesto que no es un adiós para siempree, aunque ya no estemos unidos mi alma y la tuya están ligadas, seguiremos adelante, somos fuertes, tenemos... debemos estar juntos, porque tú me hiciste creer en mi misma, cuando nadie más podía hacerlo'
Dicho esto se despidieron, pero ella sabía que jamás se rendiría, que en algunos años le encontraría y serían felices en el mundo que ellos mismos habían creado. 'No me dejes nunca' le susurró una vez al oido 'No me dejes nunca mi ángel'
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario