viernes, 12 de junio de 2009
El títere que se aburría en el teatro.
¿Es que alguien va a escuchar mi historia? Y aunque alguien la escuche, ¿van a poder comprenderla?
Espero que tú la leas con atención, sin perderte un detalle que te haga incomprender.
Sólo era un títere inocente, al que le habían ido moviendo las cuerdas según les convenía a unos y otros.
El títere vivía en su ignorancia, se dejaba llevar por la corriente sin preocuparse por lo que había alrededor.
Pero un dia algo le hizo preguntarse por qué él estaba así, y como no hayó respuesta a su pregunta en su pequeño mundo, decidió coger unas tijeras de plata y cortar sus hilos.
Al principio tuvo miedo, se sentía solo, y pensó si había hecho bien. Dudó, y se dedicó a espiar lo que hacían los otros títeres, ¡y qué sorpresa se llevó cuando descubrió que todos se comportaban como lo había hecho él!
Así que decidió salir del teatro y averiguar qué era eso de lo que todos hablaban, de vivir.
Lo que vio cuando salió del teatro transtornó su mente para siempre, porque vio pena, dolor, muerte, melancolía, tristeza, desolación...
Pero al mismo tiempo también pudo ver alegría, amor, amistad, felicidad...
Se preguntó si las pocas cosas buenas comprensarían todas las malas, si cada alegría podría hacerle olvidar una pena, si no sería mejor volver al teatro con los demás títeres...
Una vez paseando por la calle pudo ver que en su antigua casa se estaba representando una obra, así que le picó la curiosidad y entró.
Vio a todos sus amigos, los títeres, y por primera vez pudo ver quien los manejaba. Era extraño, porque todos los de arriba llevaban trajes de chaqueta, y se dedicaban a controlar.
También se fijó en que los pequeños títeres parecían felices, pero no miraban arriba nunca ¿Tendrían miedo de lo que pudieran ver? ¿O simplemente no sabían que les controlaban con cuerdas?
Por último se fijó en el títere del fondo. Estaba sentado, entonando una canción, y era exactamente igual que él. Habían hecho otro títere semejante en menos de una semana. En menos de una semana otro pedazo de madera había ocupado su lugar.
Desde ese momento el títere no ha vuelto a pasar por el teatro.
De vez en cuando lee en los periódicos las representaciones que hacen, y le dan pena sus amigos y conocidos porque la mayoría nunca van a darse cuenta que lo que están haciendo no es vivir, es un 'suplemento' de vida, porque los que controlan sus cuerdas les hacen creer que es así como se vive, como se es feliz.
Ellos se despiertan, se visten y se van a trabajar en sus representaciones. Luego comen y se van a dormir, así un dia tras otro. ¿Es que nadie va a darse cuenta nunca de que todos nos tienen controlados? ¿Es que nadie va a decir nada?
Una vez los hombres trajeados que movían los títeres le descubrieron, vieron como se comportaba y como no les gustaba lo cogieron y le lanzaron a la chimenea para quemarle.
Él sabía que algún dia iba a pasar, pero todo lo que hizo valió la pena para que le pasara.
Porque aquel títere había descubierto la libertad, había comprovado lo que era eso de vivir como se quisiera, y por eso no le importaba que le hicieran trizas y que le quemaran cual pedazo de madera.
Espero que tú la leas con atención, sin perderte un detalle que te haga incomprender.
Sólo era un títere inocente, al que le habían ido moviendo las cuerdas según les convenía a unos y otros.
El títere vivía en su ignorancia, se dejaba llevar por la corriente sin preocuparse por lo que había alrededor.
Pero un dia algo le hizo preguntarse por qué él estaba así, y como no hayó respuesta a su pregunta en su pequeño mundo, decidió coger unas tijeras de plata y cortar sus hilos.
Al principio tuvo miedo, se sentía solo, y pensó si había hecho bien. Dudó, y se dedicó a espiar lo que hacían los otros títeres, ¡y qué sorpresa se llevó cuando descubrió que todos se comportaban como lo había hecho él!
Así que decidió salir del teatro y averiguar qué era eso de lo que todos hablaban, de vivir.
Lo que vio cuando salió del teatro transtornó su mente para siempre, porque vio pena, dolor, muerte, melancolía, tristeza, desolación...
Pero al mismo tiempo también pudo ver alegría, amor, amistad, felicidad...
Se preguntó si las pocas cosas buenas comprensarían todas las malas, si cada alegría podría hacerle olvidar una pena, si no sería mejor volver al teatro con los demás títeres...
Una vez paseando por la calle pudo ver que en su antigua casa se estaba representando una obra, así que le picó la curiosidad y entró.
Vio a todos sus amigos, los títeres, y por primera vez pudo ver quien los manejaba. Era extraño, porque todos los de arriba llevaban trajes de chaqueta, y se dedicaban a controlar.
También se fijó en que los pequeños títeres parecían felices, pero no miraban arriba nunca ¿Tendrían miedo de lo que pudieran ver? ¿O simplemente no sabían que les controlaban con cuerdas?
Por último se fijó en el títere del fondo. Estaba sentado, entonando una canción, y era exactamente igual que él. Habían hecho otro títere semejante en menos de una semana. En menos de una semana otro pedazo de madera había ocupado su lugar.
Desde ese momento el títere no ha vuelto a pasar por el teatro.
De vez en cuando lee en los periódicos las representaciones que hacen, y le dan pena sus amigos y conocidos porque la mayoría nunca van a darse cuenta que lo que están haciendo no es vivir, es un 'suplemento' de vida, porque los que controlan sus cuerdas les hacen creer que es así como se vive, como se es feliz.
Ellos se despiertan, se visten y se van a trabajar en sus representaciones. Luego comen y se van a dormir, así un dia tras otro. ¿Es que nadie va a darse cuenta nunca de que todos nos tienen controlados? ¿Es que nadie va a decir nada?
Una vez los hombres trajeados que movían los títeres le descubrieron, vieron como se comportaba y como no les gustaba lo cogieron y le lanzaron a la chimenea para quemarle.
Él sabía que algún dia iba a pasar, pero todo lo que hizo valió la pena para que le pasara.
Porque aquel títere había descubierto la libertad, había comprovado lo que era eso de vivir como se quisiera, y por eso no le importaba que le hicieran trizas y que le quemaran cual pedazo de madera.
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